Vérsame

entre poesía y versos

Entre versos y cervezas. Y no acordarme de nada, salvo de que estoy a punto de sobrevivir al naufragio con la luz apagada. Y esta vez no estás tú para salvarme.

'Todavía no he vuelto. Tampoco tú.'

Escrito por sigoesperand0te 27-12-2014 en poesia. Comentarios (0)

El día que entendí que un pájaro tarda de 30 a 50 días en aprender a volar, y aún así a partir del primer día lo intenta, sin importarle el miedo a caer. El día que entendí que el corazón de una persona puede romperse en cuatro pasos: ganar su confianza, que vea que todo lo tuyo es suyo, hacer que te necesite, y por último, decirle que todo es mentira. El día que entendí que la vida no se puede medir, y que toda ella se engloba a un millón de experiencias, a mil sentimientos, a caídas y subidas. El día que entendí que el amor no se puede controlar, que tu maldito músculo se perfora, y su latido marca el sentido, que el tiempo no es más que un cronómetro que te impide parar y las horas se quedan ancladas. El día que entendí que la poesía podía salvar más vidas que las personas, que un verso caía en un poema, como el rocío al pasto en primavera. El día que entendí que mis pasos podían alcanzar mis metas, y que mis huellas las borrarían todas aquellas olas que me encantaba pisar, por las que me encantaba naufragar. El día que entendí que sumar días contigo no es lo mismo que restar noches sin ti, que hay personas que son poesía, vértigo, miedo, y que tú eras un poquito así como luz. El día que entendí que ya no volvería a verte, hice la maleta y me fui, y sé bien donde estoy, pero todavía no he vuelto.

'Un jueves me perdí'

Escrito por sigoesperand0te 26-12-2014 en quedate. Comentarios (0)

Una noche como esta la perdí, recuerdo que también era jueves, y el cielo estaba igual de despeinado que su pelo. Todavía puedo notar su respiración, que más bien era una ráfaga de viento que ponía a mi corazón en la cuerda floja, y sus manos balanceaban la cuerda, y yo me sentía inestable. Inestable hasta el punto de decirle que era toda estabilidad cuan deseaba tener en mi vida, y la deseaba, y por desear desearla, el deseo no se consumió. Recuerdo que sólo fuimos cenizas de un fuego que no dio tiempo a arder porque entre prisa y risa, se nos olvidó tomar precauciones contra el amor, y del amor al dolor, y pensé: "Este dolor es a causa de la osadía que me faltó para bajarle la sonrisa y decirle: Tienes un mundo escondido entre tus dientes que me hace tiritar cada vez que me agarro para tomar el próximo vuelo. Cerca de ti. Lejos de mi" 

Ella lo supo, supo a sal de un mar que tenía en sus ojos y que a mi lo que me causaba vértigo eran sus pestañas. Tenía un trampolín oculto en sus ojos, y ahí donde nadie la miraba, se escondía el vértigo que a mi me daba el perderla, el no tenerla, el tenerla a medias. Y ya no ser yo quien le diga lo bonita que está, y el decir por decirle "la noche está estrellada, tú quédate conmigo"

'A veces no sé si me acuerdo de ti, o me estoy dejando hundir'

Escrito por sigoesperand0te 18-11-2014 en Invierno sin ti. Comentarios (0)

A veces no sé si me estoy acordando de ti o me estoy dejando hundir. Ya sé que todo es cuestión de ponerse de acuerdo, pero yo no quise firmar este acuerdo que me prohibía un invierno contigo. Y de todos modos, firmé. Yo no quería ser una carga para ti, ni ser un objeto que metes innecesariamente en una maleta, pero que lo dejas ahí, por si acaso. Odié ser tu "por si acaso", yo que quería ser tus cuatro estaciones, y quería hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos. Ya nadie habla de poesía. Sin embargo, yo no hablo de otra cosa. Poesía eras tú, tus pupilas, en las que me hubiera ahogado todas las veces posibles para pedir un rescate ante el naufragio de mi pérdida en tus pupilas, en tus ojos azules. Ya nadie habla de lo triste que está siendo este invierno sin ti, de lo bonito que podría estar siendo si tú hubieras vuelto y yo hubiera aprendido a irme. Y todo es tan melancólico, todo está fuera de lugar, y ya no hay nada que nos salve porque llevamos demasiado tiempo con la luz apagada esperando a que alguien venga y te llene la sonrisa de esperanza, y te ilumine el camino hacia ninguna parte. Y que todo ese montón de cosas que tienes entre las manos, le sirva para algo. Algo que no sea hacer la maleta e irse. 

'Un verso más, un tiro menos'

Escrito por sigoesperand0te 12-09-2014 en se acabó. Comentarios (0)

Ya ni escribir es la solución. Y es que, ¿cómo se escribe sobre los vacíos que anidan constantemente en nuestro interior? ¿cómo se deja de sentir esos vacíos? No importa el tiempo que duren, porque a veces no es sólo un tiempo, a veces son vacíos que no van a llenarse más. Y lo peor, lo peor es que no somos conscientes de cuando esos vacíos están llenos, hasta que se vacían y quedan huecos. Quedan huecos que ya jamás volverán a estar llenos. Nunca he pensado que una despedida es positiva, pero la nuestra fue tan diferente... La nuestra fue un "como si nunca nos hubiéramos conocido" y sonreí, sonreí porque sabía que estaba haciendo lo correcto. Aunque después no recuerdo que pasó, pero acabé llorando sobre tus recuerdos, sobre tus letras y iban pasando los días, y notaba tu ausencia, notaba ese vacío que sientes cuando alguien que era importante para ti se va. Pero no sé, no volví a llorar más, no he vuelto a llorar más por ti. Supongo que abrí los ojos y supe que no merecías la pena. Ahora no siento nada, absolutamente nada, como si estuviera congelada y no me gusta sentir esto. Sólo espero que un día alguien llegue y se acerque sin importar el frío que llegue a hacer a mi lado. Ya no hay solución. Ya me han disparado las suficientes veces como para que me duelan los tiros. Y se acabó. Se acabó de verdad.

'A veces ni el amor no es suficiente'

Escrito por sigoesperand0te 01-09-2014 en no es suficiente. Comentarios (0)

Quería ser tus cuatro estaciones, las oscuras golondrinas del poema de Bècquer. Quería vivir en tu sonrisa para luego salir disparada en forma de carcajada y así no doliese, y así aún volvieses. Que algunas golondrinas ya no volverán y amores que matan nunca mueren pero al nuestro no le hizo falta resucitar para saber que ya había muerto del todo. Ya no nos salvan ni unos versos, ni unos besos, porque hay veces que no saben igual, y hay versos... hay versos que ya no saben escribirse, sólo irse. Irse lejos, allá a donde les lleve la inspiración y da la casualidad de que éstos, siempre van a parar bajo tu colchón, o a las tristes notas de una vieja canción ya perdida. Tan perdida como una brújula que no hace más que mirar al sur, sin encontrar su norte. Un poco así como tu sonrisa, como esas hojas secas en otoño y como esos "qué frío" en invierno que son más jodidos cuando no tienes a nadie que te de uno de esos abrazos, a nadie con quien pasear por las calles de Gran Vía en pleno Enero agarrada de su brazo. Sin tener ninguna estabilidad, sabiendo que si tropiezas vas a caer y no va a haber nadie dispuesto a ver como te levantas. Hay amores que van a parar al fondo de un vaso, otros acaban muertos sin opción a resucitar, otros pasean por Vía Roma sonriendo, esperando a cruzarse con alguien que esté igual hecho de ruinas. Y sin embargo, hay amores como el nuestro y ésos, ésos ya no volverán.